EN QUÉ CREEMOS

Esta iglesia, como ministerio cristiano evangélico, fundamenta su fe en la revelación del Dios único en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nos basamos en los principios que rigen las Escrituras en el Antiguo y Nuevo Testamento, los cuales nos muestran la forma de Dios gobernar y la guía de su Espíritu en el servicio cristiano y la proclamación del Santo Evangelio. Por lo cual creemos en:

1. La Biblia como la única regla de fe, por su inspiración divina y la suprema autoridad en cuanto a dirigir la conducta del creyente (2 Timoteo 2:16-17).

2. La soberanía y gracia de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en la creación, sustentación, salvación, redención y juicio final del hombre (Génesis 1:1; Hebreos 1:3; 1 Corintios 1:30; 15:2; 2 Pedro 3:7).

3. La caída del hombre y adquisición de la naturaleza carnal y diabólica, la cual acarreó la ira de Dios y su condenación (Génesis 3; Santiago 3:15-17; Romanos 5:18).

4. El sacrificio expiatorio del Hijo de Dios, Jesucristo, que satisfizo la justicia divina redimiendo al hombre del poder del pecado y de la muerte (Romanos 8:2).

5. La justicia divina la cual el hombre recibe únicamente por la gracia de Dios en Cristo, sin las obras del hombre (Efesios 2:8).

6. El nuevo nacimiento del creyente, lo cual le da entrada al Reino de los cielos y lo capacita para ver el Reino de Dios y crecer en él (Juan 3:3; 1 Pedro 1:22).

7. El Espíritu Santo, nuestro Consolador, enviado por Jesucristo para convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio y llevarnos a toda verdad (Juan 16:7-11).

8. La justificación por la fe, santificación y glorificación (Romanos 8:30; 2 Tesalonicenses 2:13).

9. El sacramento del bautismo y la Santa Cena como medios para proclamar la muerte, resurrección y regreso de nuestro Señor Jesucristo (Hechos 2:38; Romanos 6:4; 1 Corintios 11:23-29).

10. En los cinco ministerios establecidos en la Palabra (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros), para edificación del Cuerpo de Cristo (Efesios 4:12).

11. Los dones espirituales por medio a los cuales el Espíritu Santo equipa a la iglesia para ser efectiva en la obra del ministerio (Romanos 11:29; 1 Corintios 12:7-11).

12. La comunión de todos los creyentes en la unidad del Espíritu Santo, conformando la iglesia de Cristo, el cuerpo místico del cual la cabeza es Cristo, a quien Dios, resucitándole de los muertos lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies (Efesios 1:19-23).

13. La iglesia como casa del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. Y en ella los creyentes, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Así como linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncie las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Timoteo 3:15; 1 Pedro 2:9).

14. La esperanza de la resurrección de los muertos, la vida eterna y del retorno visible de nuestro Señor Jesucristo, en poder y gloria (1 Pedro 1:3; 1 Corintios 15:21-22; Romanos 6:22-23; 1 Tesalonicenses 3:23; Lucas 21:27).